Mientras crecía, siempre quise practicar deportes. Era la niña que no era lo suficientemente rápida, y el equilibrio y la coordinación tampoco estaban de mi lado. Siempre soñé con ser atleta y llegué lo más cerca que pude al ayudar al entrenador como estadística de atletismo.

Mientras crecía, sabía que tenía CMT porque mi papá, su madre y la mayoría de sus hermanos lo tienen. CMT no era algo de lo que mi familia hablara. No fue sino hasta los 24 años que fui a un neurólogo y recibí un diagnóstico médico.

Trabajaba en un gimnasio cuando conocí a una chica que estaba entrenando para un maratón completo. Iba todos los días a correr en la caminadora y hablábamos de su entrenamiento. Me animó a correr. Ese verano, corrí mi primer 5K con ella. Fue difícil, ¡pero se sintió increíble! Por primera vez en mi vida, yo era quien corría y no quien anotaba las ESTADÍSTICAS.

Trece años después, el 10 de noviembre de 2019, corrí mi tercer medio maratón en Fort Worth, TX. Mi meta personal era correrlo con un ritmo promedio de menos de 11 minutos por milla. Dos de mis queridas amigas, que son atletas increíbles, corrieron conmigo para ayudarme a mantener el ritmo. Corríamos a un ritmo promedio de 9:30. Cuando llegué a la milla 7, me empezó a doler mucho la rodilla. Nunca antes había sentido un dolor así. Mi amiga me animó a seguir corriendo y me dijo que se me pasaría. Pensé que estaba loca. Tenía náuseas y estaba segura de que debía abandonar. Les dije a las chicas que siguieran corriendo y que las vería en la meta, así que siguieron adelante. Me detuve varias veces, me estiré y caminé tratando de resolverlo. Llegué a la milla 9 y se convirtió en un juego mental. Los recuerdos inundaron mi mente, cómo CMT siempre ha sido mi obstáculo. Pensé en todas las personas con CMT que no pueden correr. Pensé en Chris Wodke, en su historia y en la atleta increíble que es. Si ella puede hacerlo, entonces quizá, solo quizá, yo también podría. Me sentí como "La pequeña locomotora que pudo". Ese día decidí que CMT no me define, solo es una parte de mí.

Crucé la meta con un ritmo promedio de 10:40 minutos por milla. ¡Caramba, lo logré! Lo hice por mí, por mi familia y por todas las personas que tienen CMT. Mi amiga tenía razón, por fortuna el dolor de rodilla disminuyó. Voy camino a correr mi primer maratón completo en Dallas el 15 de diciembre.

¡ABRACE EL CAMINO Y SIGA ADELANTE!